El valor social de la Comunicación

Hasta ahora, la investigación sobre comunicación y relaciones públicas se ha orientado a demostrar su valor estratégico para las empresas (y en menor medida para las instituciones públicas y organizaciones del tercer sector), incidiendo en sus efectos/resultados sobre intangibles como la imagen de marca, el compromiso e implicación de la plantilla o la fidelización de clientes, e incluso sobre tangibles como las ventas, la diversificación de negocios o la expansión territorial. Muy poco se ha estudiado en cambio sobre el valor social de la comunicación, dicho de otra forma, sobre el valor que aporta a la sociedad el hecho de que las organizaciones, y particularmente las empresas, comuniquen. 

Y es lógico que así haya sido pues la comunicación es una disciplina joven y particularmente joven en España. Su desarrollo profesional vino con la democracia y su desarrollo científico, que en Estados Unidos hunde sus raíces en los comienzos del siglo XX y en Europa bastante más adelante, no alcanzó un cierto cuerpo teórico en español hasta los años 90. Lógico, por tanto, que en todos estos años el esfuerzo de los investigadores se haya centrado en la justificación de la propia disciplina y en su aportación a la reputación y a los resultados empresariales.

Sin embargo, llegados a este punto, en el que la comunicación goza de cada vez más prestigio, habiendo sido capaz de equiparse al marketing e incluso de ponerse orgánicamente por encima de él en muchas grandes corporaciones, parece necesario e incluso urgente detenerse a analizar el valor social de las relaciones publicas, y estudiar la vinculación entre los conceptos de comunicación y opinión pública, porque todo lo que se ha escrito hasta ahora de esta vinculación se ha realizado bajo la perspectiva de la sociología y de la ciencias políticas, y no desde la perspectiva de la comunicación y el periodismo, resultado de lo cual la imagen que se ha trasladado de esa vinculación es claramente peyorativa.

Por simplificarlo, lo que se ha difundido es una imagen de contaminación o influencia negativa. La comunicación empresarial se ha presentado como el instrumento que utilizan las grandes corporaciones y en general los grupos fácticos de poder para tratar de torcer y manipular la opinión de la población, camuflando y haciendo pasar sus intereses por los de la mayoría social. Las relaciones públicas son, en la visión de estos autores, la práctica profesional que ha contaminado el periodismo, convirtiendo la agenda mediática y en consecuencia la agenda pública, en el instrumento a través del cual los poderes en la sombra imponen la cultura dominante y defienden los intereses económicos de la élite poderosa.

Es necesario, pues, que la propia disciplina, convertida ya en ciencia, y sin renunciar a la autocrítica que le corresponda, ofrezca su réplica a esta visión sesgada que la presenta como una práctica contaminante que ha fundido y confundido el territorio del mercado y de la opinión pública, y perjudicado el carácter deliberativo y racional de las democracias. Dicho de otra forma, es preciso empezar a construir un discurso consistente sobre la dimensión social de la comunicación empresarial, y su aportación positiva a la construcción de una opinión pública más plural y con más capacidad de ejercer una función de contrapeso a los poderes públicos.

Porque la realidad es que las relaciones públicas, con sus territorios de sombras, que también los tienen, juegan en general un rol valioso en el proceso de construcción de la opinión pública. En primer lugar, ayudan a dar voz a los actores de la sociedad civil, contrapesando el discurso público de las autoridades.  Sin el recurso de la comunicación, asociaciones empresariales, colegios profesionales, sociedades científicas, fundaciones y empresas (también pymes) quedarían desasistidos y sin posibilidades de replicar el discurso oficial. Pero aun existe otro rasgo positivo de las relaciones públicas en su impacto directo sobre el comportamiento empresarial. Al someter a las marcas al escrutinio público, al otorgarles visibilidad, al colocar el foco sobre ellas, al someterlas al examen de medios, clientes, empleados y otros grupos de interés (los célebres stakeholders), al requerirles ciertas dosis mínimas de transparencia, la comunicación indefectiblemente convierte a las organizaciones en marcas más vulnerables a los comportamientos deshonestos y probablemente por ello en marcas más éticas o al menos más vigiladas y expuestas. Y en este sentido el valor social de la comunicación resulta difícilmente cuestionable.

De modo que, como mínimo, la práctica de relaciones públicas obliga a las empresas a dar muchas más explicaciones. ¿El lado oscuro, las relaciones públicas? Más bien, al contrario. El lado oscuro es ese que habitan las empresas que no son conocidas ni dan ninguna información. Las empresas que practican la comunicación se localizan en un espacio de luz, y quizás de sombras, pero nunca de oscuridad completa. Se exponen a los focos para que medios, clientes, empleados y otros actores puedan formarse su propio juicio sobre ellas e incluso abren vehículos para que puedan dialogar. Resulta paradójico que quienes pregonan la garantía de publicidad o transparencia de las decisiones políticas como un principio fundamental de la democracia, se espanten de las prácticas de las relaciones públicas que sacan a las empresas de la oscuridad para añadirles transparencia exponiéndolas al juicio del público.

Es imposible soslayar que practicar la comunicación supone asumir la autoridad moral y democrática de la opinión pública, y obliga a dejar de ver la empresa como un negocio que sólo promueve el beneficio económico de sus accionistas, para asumir su función social, y ceder poder a la sociedad, abandonando la vieja pretensión de que en mi empresa mando yo para aceptar que en mi empresa también manda la sociedad con la que interactúo.

En consecuencia, no es solo posible, sino necesario, reescribir la literatura científica sobre el impacto de las relaciones públicas en la construcción de la opinión pública. Desgraciadamente, la mayoría de facultades, incluidas las de comunicación que incluyen en sus planes de estudios la asignatura de opinión pública, la contemplan desde la perspectiva de la sociología y de las ciencias políticas y son de hecho impartidas por especialistas de estas ramas. Sin ignorar las contribuciones de estas especialidades, que son indiscutiblemente relevantes, las facultades y departamentos de periodismo y comunicación deberían aportar una mirada propia a esta disciplina, abordándola desde su propio enfoque de investigación y área de conocimiento y contribuyendo a generar una visión más positiva y constructiva (sin dejar de ser crítica) a los alumnos que se forman sobre opinión pública y que se dedicarán en el futuro al periodismo o a las relaciones públicas. Es preciso que estos alumnos comprendan que su dedicación profesional a la comunicación, en cualquiera de sus áreas y vertientes, no tiene por qué ser una práctica oscura, sino muy al contrario, puede ser una disciplina que, ejerciéndose con responsabilidad y elevados estándares de exigencia ética, puede hacer más nobles y transparentes las organizaciones para las que trabajen.

Más información, aquí.


Palabras usadas como logotipos

Artículo publicado en Abc de Sevilla el 1 de diciembre de 2019

En una entrevista en vídeo que se ha difundido bastante por redes, el político socialista Eduardo Madina, al que algunos ahora invitan a abanderar la oposición interna a Sánchez, confiesa que una de las cosas que peor lleva de la vida pública es la naturalidad con la que se asume el principio de contradicción: una semana se realiza una afirmación y, a la siguiente, se hace la opuesta; unos días antes de las elecciones la hipótesis de una determinada coalición política causa preocupación e insomnio y, unos días después, es la mejor opción posible para el futuro de España. Sin embargo, el fenómeno, a mi juicio, es aún más grave de lo dice Madina: la discordancia se ha instalado en la vida política no ya en diferido, como una forma de auto-rectificación, sino en tiempo real, como una forma de decir lo que no se dice y viceversa.

De hecho, una de las tendencias más desconcertantes de la esfera pública es lo que podríamos llamar la “desposesión semántica” de las palabras. Durante las semanas de  disturbios en Cataluña asistimos a una verdadera apoteosis de este fenómeno, no solo ya por parte de las autoridades sino de los miles de jóvenes que colapsaron calles, carreteras e infraestructuras  críticas. Los cachorros del independentismo estaban perfectamente entrenados en ese ejercicio entre cínico y obtuso de  negar con las palabras exactamente aquello que practicaban con los hechos. “Somos gente de paz”, “rechazamos la violencia”, decían, al tiempo que arrojaban objetos, incendiaban contenedores o coaccionaban a quienes osaban reprenderles. Solo ante la presencia de una cámara grabando cambiaban un poco de actitud, y ni siquiera del todo, como si las palabras lanzadas en flagrante contradicción de sus actos, y vaciadas por completo de su significado original, tuvieran el poder de mitigar la evidencia de las imágenes.

Cataluña es una comunidad en la que hace tiempo que las palabras no expresan nada, y a veces parece que enuncian hasta lo contrario de que en realidad aseguran. Conceptos como “democracia”, por ejemplo, han sido totalmente descargados de sustancia, convertidos en carcasas huecas que funcionan como meros arietes propagandísticos. La gran paradoja de las nuevas formas de comunicación política es que quienes más reivindican ciertos valores son en realidad quienes más los agraden, de modo que quienes apelan a la democracia son los que la pisotean, quienes piden libertad de expresión y decisión son los mismos que amenazan verbal y físicamente a los que discrepan con ellos y los que presumen de pacíficos son precisamente aquellos que empujan, gritan, amenazan y golpean. Y no pasa nada, porque las palabras han sido liberadas de sus ataduras semánticas. Ya no denotan, solo connotan, y de una forma bipolar tan poderosa que quien es capaz de adueñarse de una palabra positiva puede afirmar lo contrario de lo que hace sin temor a ser denunciado en su contradicción.

Y así lo importante hoy no es ser demócrata, pacífico, solidario o tolerante, sino decirlo, manifestarlo a todas horas, constantemente, y practicar por ejemplo la militancia arrogante, efervescente y agresiva del feminismo de salón, o más bien de manifestación, que viene a ser lo mismo, tanto en la calle como en las redes sociales, como hacen hoy miles de hombres progres cuyas conductas en la vida privada son el ejemplo más opuesto a la igualdad que uno pueda imaginarse. En la sociedad de la imagen, donde lo que importa no es ser sino parecer, las propias palabras son también apariencia, marcas más que significados, puro branding, logotipos verbales que se utilizan para ser más cool, blindarse frente a la contradicción y despertar emociones capaces de derrotar a la racionalidad y el discurso lógico. Despojadas semánticamente de su valor, las palabras ya no son recursos para el engaño, sino en sí mismas falsas: la gran mentira de la vida pública actual.

No es por ser agorero, pero, de confirmarse la coalición de gobierno PSOE-Podemos, me temo que la contradicción en tiempo real puede llegar en la vida pública nacional a niveles de paroxismo similares a los de Cataluña. Comparecerán ante los medios Pedro Sánchez y Pablo Iglesias y contarán a la opinión pública (sin someterse a preguntas) que no están perjudicando fiscalmente a las clases medias, ni están agravando el déficit público, ni están desarrollando una negociación bilateral con los separatistas catalanes y lo harán al modo en el que los jóvenes independentistas decían que ellos no practicaban la violencia al tiempo que lanzaban petardos, adoquines y botes de pintura contra la “policía opresora”. Nos contarán que están defendiendo el orden constitucional y las libertades democráticas y además lo harán probablemente convencidos de lo que afirman, porque, cuando las palabras no significan nada, ya no hay verdades ni mentiras, solo hay eslóganes, emociones, abrazos, y de todo eso va a haber mucho en esta legislatura que se avecina.

Como reconoce Madina, los políticos han abandonado cualquier pudor en relación con la obligación de ser coherentes con sus manifestaciones anteriores. Sin embargo, con ser eso preocupante, lo que más deberíamos temer es esa disociación entre los significantes y significados políticos, tan habitual en regímenes populistas. Porque cuando eso sucede, cuando la gran estafa de la vida política es el propio lenguaje, cuando las palabras no son significados sino logotipos, entonces lo que tenemos es una esfera pública yerma de racionalidad y arrasada por la ignorancia, el fanatismo y la exaltación emocional.

 


Por tercer año consecutivo en el SICAB

La Asociación Nacional de Criadores de Caballos de Pura Raza Española (ANCCE), entidad que organiza el Salón Internacional del Caballo (SICAB) en Sevilla desde 1991 de forma ininterrumpida, ha vuelto a confiar en Euromedia Comunicación, por tercera vez consecutiva, para el desempeño de las tareas relacionadas con los ámbitos de protocolo, comunicación y redes sociales de esta 29ª edición.

SICAB ha visto confirmada nuevamente su positiva evolución de los últimos años, en los que ha crecido en proyección mediática, así como en el ámbito social media. La presente edición ha contado con más de 200.000 visitantes, 343 ganaderías internacionales y 1.075 ejemplares participantes. En el ámbito informativo el éxito de SICAB 2019 se basa en la notable cobertura nacional e internacional realizada por 332 periodistas acreditados.

De este modo, SICAB ha revalidado en 2019 tanto su posición como tercer evento en relevancia económica y social para la capital andaluza, como su posicionamiento internacional como principal encuentro mundial en torno al caballo de Pura Raza Española (PRE).


Sevilla, capital europea del sector aeroespacial

Euromedia Comunicación ha desarrollado la gestión integral del programa de comunicación y relaciones públicas de la  Presidencia de la Comunidad de Ciudades Ariane (CVA) por parte de Sevilla. Su objetivo ha sido poner de relieve la importancia estratégica que este sector tiene para la provincia debido a la implantación de Airbus y de la industria auxiliar.

La Comunidad de Ciudades Ariane (CVA, por sus siglas en francés, de Communauté des Villes Ariane) es una asociación sin ánimo de lucro formada por ciudades europeas (y empresas presentes en ellas) que cuenta con treinta y cinco miembros activos con intereses comunes sobre la materia espacial y que participan en el programa europeo de lanzadores Ariane, de la Agencia Espacial Europea.

La estrategia se ha basado en un mix de acciones de relaciones públicas y de difusión a través de medios propios y medios de comunicación, con los resultados de más de 150 actividades sociales, culturales y divulgativas a lo largo de 2019, más de 25.000 participantes de Sevilla y su área metropolitana, más de 400 impactos en medios de comunicación, más de 300 contenidos publicados en la website, más de 600 posts y tweets, con un alcance mensual medio de 50 mil usuarios, y más de 30 píldoras audiovisuales emitidas a través de redes sociales.


Campaña sobre la hepatitis C con Carmelo Gómez

https://youtu.be/mWnQbaHlFQw

Euromedia Comunicación ha diseñado y desarrollado para la AEHVE (Alianza para la Eliminación de las Hepatitis Víricas en España) una campaña sobre la hepatitis C basada en la historia personal del actor Carmelo Gómez, curado de esta enfermedad. El objetivo de la campaña ha sido informar de que quien tiene la hepatitis C, y lo sabe, puede curarse, por lo que es importante que todo aquel que haya estado expuesto al virus se haga la prueba e inicie su tratamiento.

Los soportes fundamentales de la campaña han sido  un spot "Dale un final feliz a la hepatitis C" para su proyección en cines, y un making of para otros usos de comunicación mediática e institucional.  A través de ellos, se ha difundido la historia personal de Carmelo Gómez, con el mensaje de que la lucha contra esta enfermedad puede llegar a ser una historia de éxito en España si se sigue avanzando, como hasta ahora, complementando los esfuerzos realizados en el tratamiento con nuevos avances en cribado y estrategias de eliminación.

La presentación institucional y mediática de la campaña se realizó en julio, en una fecha cercana al Día Mundial de la Hepatitis C, a través de una jornada con más de 100 asistentes, entre profesionales, pacientes, medios, responsables de Administración central y CC.AA. Esta jornada fue complementada con una labor específica de difusión en medios, a través de convocatoria, comunicados, entrevistas y artículos de opinión, y estuvo apoyada asimismo en una estrategia de comunicación digital: página web de campaña (https://unfinalfelizhepc.com/) y difusión y conversación en facebook y twitter. Tras esta primera fase, se obtuvieron más de 130 publicaciones en medios off y on line, tv y radio, con un VPE (Valor Publicitario Equivalente) de más  de 400.000 euros, incluyendo los siguientes impactos destacados: home page de El País, con el vídeo de campaña, editorial “Éxito sanitario” en El País y ElPaís.es, portada de El País en su edición papel, reportajes en los principales periódicos y medios digitales españoles, y piezas informativas en TVE, La Sexta, RNE, Onda Cero, la Ser, entre otros.

Más recientemente, ya en diciembre, ha tenido lugar el lanzamiento de la campaña coincidiendo con la TestingWeek, lo que ha supuesto la distribución a nivel nacional en salas de cine de MovieDis (circuito líder del medio cine en España -54% share audiencia y 50M espectadores en 2018) del spot  "Dale un Final Feliz a la hepatitis C", complementado con una campaña publicitaria durante 10 días en Google y Facebook, con objetivo de 1.000.0000 de impresiones de calidad, y una campaña de 10 días de proyección del spot subtitulado en las pantallas de Callao, Palacio de la Prensa. Todo ello acompañado de una nueva presentación mediática e institucional.

De forma coordinada con AEHVE, Euromedia Comunicación se ocupó además de buscar los patrocinadores para estas dos fases de la campaña, que contó con la colaboración de las compañías farmacéuticas AbbVie y Gilead, así como con la de Discine.

 


SAMU elige a Euromedia para reforzar su comunicación corporativa

SAMU, entidad de referencia en el tercer sector y en el ámbito asistencial, y líder nacional en la gestión de alojamientos para menores, ha elegido a Euromedia Comunicación para reforzar su política de comunicación corporativa.

Con sede social en Sevilla, la entidad, que en 2021 cumplirá cuarenta años de existencia, ha llevado a cabo desde mediados de 2000 un proceso estratégico de reorientación y de diversificación de sus servicios, que le ha permitido incrementar sensiblemente su oferta y actividad, desde las tradicionales líneas de Urgencias y Emergencias y la formación especializada en UECAH (Urgencias, Emergencias, Atención a las Catástrofes y Acción Humanitaria), hasta la Acción Social. En consecuencia, hoy la entidad, en la que se integra también la Fundación SAMU, cuenta con una plantilla de más de 1700 profesionales repartidos por 58 centros de trabajo en 9 comunidades autónomas y presencia internacional en Marruecos y Estados Unidos.

El trabajo de Euromedia irá dirigido precisamente a dar a conocer esta nueva realidad de la compañía, mucho más compleja y completa, convirtiendo a SAMU en una marca reputada y prestigiada, dotada de visibilidad y notoriedad mediática, y trabajando fundamentalmente la dimensión social y corporativa.


Trabajando con Escuelas Católicas de Andalucía

Desde principios del presente curso escolar, Euromedia Comunicación está trabajando con Escuelas Católicas de Andalucía (ECA) en el diseño y desarrollo de su estrategia de comunicación, tanto digital como de presencia en medios de comunicación. En nuestra comunidad hay más de 225.000 alumnos estudiando y 16.000 profesionales trabajando en los 400 colegios concertados representados por Escuelas Católicas de Andalucía (ECA), por lo que es una gran satisfacción y responsabilidad trabajar para esta organización que promueve la libertad en la elección de enseñanza y representa a una pluralidad de centros muy diversos, más del 50% situados fuera de los grandes núcleos urbanos.


Rebranding

Artículo publicado en ABC de Sevilla el 14 de mayo de 2019

Quiero informar a mis fieles y devotos seguidores (y a los que lo serán a raíz de este artículo en exclusiva y de alcance mundial), que Miguel Ángel Robles, o sea yo mismo en tercera persona, consultor de comunicación con largos años (algunos se me hicieron más largos que otros) de trayectoria profesional (y artística, porque tengo mucho arte aunque mi carácter reservado pueda llevar a precipitadas y erróneas conclusiones), digo que Miguel Ángel Robles es, a partir de este momento, aunque no para siempre (ya nada es para siempre), MAR, una nueva identidad de marca mucho más breve, eso es indudable, y por ello también más rotunda, y sobre todo más diversa y ambigua, tirando a moña en la desfasada opinión de algunos conocidos a los que haré el favor de ignorar y que no se han enterado de que vivimos en un mundo mucho más diverso, abierto y neutr@.

El objetivo de este rebranding es precisamente presentar a Miguel Ángel Robles, ahora MAR, como una marca actual, moderna y atractiva (eso último estaba ya fuera de toda duda, pero nunca está de más remarcarlo un poco), capaz de afrontar los fascinantes, estimulantes y excitantes retos (amazing challenges) de esta nueva sociedad global y conectada, o hiperconectada por ser más precisos, donde los cambios se suceden a una velocidad exponencial, que es como vertiginosa pero a lo bestia, y donde anticiparse ya no es una opción, sino una necesidad (acuciante), sobre todo si se aspira a seguir ofreciendo soluciones (avanzadas) a los clientes, lo cual es mi caso, o sea el de MAR, que está firmemente decidido (y comprometido con ello) a que su marca sea la representación (verbal, gráfica y de cualquier otro tipo) de una propuesta de valor, así llaman ahora a la oferta comercial, que, valga la grotesca redundancia, sea realmente valiosa, tanto para sus emolumentos como para quienes se los abonan escrupulosamente y sobre todo para la sociedad, pues es de dominio público que mi marca y yo no trabajamos por intereses meramente mercantiles, sino por un propósito trascendente, que es el de cambiar las reglas del juego (change the rules), aunque no nos pregunten de qué juego se trata, porque no podemos saberlo todo.

En suma, mi nueva identidad personal quiere proyectar (hasta el infinito y más allá) que MAR, antes Miguel Ángel Robles, reúne todo “el expertise, la capilaridad relacional y la  capacidad de acceso e influencia” (lo entrecomillo porque lo he sacado literalmente del rebranding de otra marca, y siempre hay que respetar los derechos de autor) que uno pueda imaginar, y más incluso de lo imaginable, y que tanto mi marca como yo mismo, en materialización de ella, estamos completamente alineados, y alienados si es preciso, con los intereses corporativos de nuestros clientes, pero no de una forma cualquiera, sino de una manera que es al mismo tiempo “preventiva, proactiva y sobre todo estratégica”, lo cual vuelve a ser una cita de difícil traducción, pero enormemente convincente, pues suena a honorarios caros, así que nos suena bien, a gloria bendita, aunque eso de la gloria bendita es muy poco cool, de modo que olvídenlo, y anoten más bien que nos suena a transformación digital, a empoderamiento femenino, a disrupción total I, II, III y a toda la saga de disrupciones que hagan falta e incluso a las correspondientes spin off de disrupciones que pudieran surgir en el futuro (apasionante).

Solo nos queda por agregar (a mí y a mi marca, en representación mía) que en la (co)creación de MAR hemos apostado por el talento interno, quiero decir que no nos hemos gastado un euro, más allá de la pérdida incuantificable de tiempo, y que este enorme hallazgo que es mi nuevo naming y del que hoy les hago partícipes (ya me pueden dar las gracias por ello) ha sido solo posible gracias a la dedicación, entrega, generosidad y sobre todo entusiasmo, yo diría que un entusiasmo salvaje, del equipo que trabaja conmigo y para mi marca, pues en mi casa estamos todos alineados con los mismos objetivos y el que no lo esté que se busque las habichuelas en otra parte, y no sólo estamos alineados sino que además nos divertimos trabajando alineadamente, y de hecho en el rediseño de mi marca, que es también la de ellos por la cuenta que les trae, las carcajadas se han escuchado en el otro extremo del planeta, donde huelga decir, pero lo digo de todos modos, que MAR tiene (en su visión las tiene) delegaciones disfrutando a tope y alineadamente para hacer posible la ídem (la visión, o sea) que nos hemos trazado, y que hemos sintetizado en el reclamo “a world of emotions”, que no es muy bueno, pero es en inglés, y eso siempre es un punto positivo, y en cualquier caso es lo mejor que se nos ha ocurrido para decirles a nuestros stakeholders lo emocionados que estamos de conocerlos y sobre todo de conocernos a nosotros mismos.

Finalizo estas imponderables líneas recordando al mundo global y globalizado que MAR es la marca líder de lo suyo, líder indiscutible incluso, y que ya lo era con la denominación anterior de Miguel Ángel Robles, por lo que alguno podría pensar que este rebranding es superfluo, pero no lo es, porque ayudará a reforzar el posicionamiento de liderazgo y coworking que nos merecemos mi marca y yo, así como a anticipar los nuevos y vibrantes desafíos de la sociedad (de la tontería) que viene y que además viene para quedarse y para hacer (co)creadora compañía a la disrupción y los cambios exponenciales que van a impactar (como un buen sopapo) en la vida de millones de prosumers hiperconectados.

 

 

 

 


Amarillismo emocional: el "lado oscuro" de la comunicación

El vídeo que encabeza este post representa el nuevo estilo de comunicación que se está imponiendo y que he criticado abiertamente en El lado oscuro, diez falacias sobre las relaciones públicas, editado por Fragua.  Solo le falta al final un logotipo para  ser la representación exacta del relato comunicativo al que vienen entregándose las grandes  marcas. Si le interesa el tema de este artículo, le ruego que, antes de continuar leyendo, se tome su tiempo para verlo.

(...)

Bien, quizás le haya gustado. Quizás incluso le haya conmovido. Exactamente esa es la intención con la que ha sido realizado: emocionarnos. Los jóvenes reciben y comparten miles de vídeos y mensajes como este que provienen de grandes corporaciones. Este no lo es. Este es el mensaje de un coach y motivador profesional que se gana la vida produciendo vídeos como este. Por eso lo uso: para no señalar a ninguna marca en concreto. Pero seguro que el lector tendrá en su cabeza vídeos similares de grandes marcas que se hicieron virales y cuyo contenido está completamente alejado de los productos y enlazado en cambio con causas sociales o llamamientos a los jóvenes a la rebeldía.

La denominación que se ha usado para definir este estilo de comunicación es storytelling y este vídeo reúne todos los atributos con los que este suele presentarse:  es un mensaje audiovisual, que cuenta una historia, que tiene una moraleja, que es reduccionista tirando a maniqueo porque presenta a buenos y malos, que apela a la rebeldía de los jóvenes, que intenta ser cool y que se abona al bienpensar del momento tratándose de legitimarse con sus argumentos favoritos: es decir, ideas antes mal vistas y que ahora generan un verdadero tsunami de homogeneidad.

En este vídeo, en concreto, vemos el director de instituto blanco y encorbatado representando los valores supuestamente reaccionarios y desfasados.

El director lleva traje, pero su aspecto es en realidad cuidadosamente lamentable: la barba peluda y el peinado pasado de moda le hacen un flaco favor, los bajos del pantalón se le arrollan en el zapato, es gordo, la corbata está mal anudada y además le queda corta para acentuarle la tripa… Le falta un poco de caspa en los hombros de la chaqueta. Quizás lo consideraron excesivo.

Su discurso es el del rigor en los estudios, la organización y la planificación de la vida y  la seguridad laboral como base para la estabilidad familiar.

Ante un auditorio cuidadosamente diverso desde el punto de vista étnico y de género, ese profesor predice a los alumnos un itinerario académico y vital: acabarán el instituto, luego estudiarán en la universidad, más tarde empezarán su carrera profesional, quizás luego se casen y se compren una casa.

Con 30 años sus vidas estarán encaminadas, dice intentando rematar su intervención…

Justo antes de ser interrumpido y corregido por el profesor rebelde…

Rebelde y cool.

Que no es blanco.

Que no está gordo.

Que no lleva corbata.

Que es joven.

Y tiene la barba perfectamente recortada.

Y viste de negro.

Y representa la muy bien escogida diversidad racial del auditorio al que se dirige.

Que entra por los ojos mucho mejor.

Y que es además el creador del vídeo.

Un bloguero y speaker motivacional.

Un emprendedor social media.

Que en el vídeo es un profesor rebelde y cool, vestido entero de negro.

El profesor rebelde toma la palabra para enmendarle la plana al director de instituto.

Y viene a decir que el molde que propone el director falla porque él conoce mucha gente que no lo cumple.

Seguro que conocerá mucha gente que lo cumple, y que considera que ese molde ha contribuido a su felicidad… pero eso no lo dice.

Lo que dice es lo contrario.

Que conoce gente que no.

Gente que acabó pronto los estudios y sin embargo tardó en encontrar trabajo.

Gente que los acabó tarde y consiguió en cambio empleo enseguida.

Gente que nunca estudió y sin embargo encontró su vocación.

Gente que tiene un trabajo estupendo y sin embargo lo odia.

Gente que encontró su vocación de forma inesperada.

Gente que cambia de vida a mitad de la carrera profesional.

Gente que se casa y no tiene niños y gente que tiene niños sin casarse.

Gente que se ama y vive separada…

Y gente que tiene una relación pero ama a alguien más.

Es decir, gente a la que le va la poligamia, ahora rebautizada como poliamor, que eso sí que es cool.

Si el lector re-visitara el vídeo, comprobaría que a esa altura del discurso, a los estudiantes que escuchan, y al propio director blanco y gordo, están a punto de caérseles las cabezas de tanto asentir al profesor rebelde y cool

Y entonces la conclusión de este gran sabio del siglo XXI, youtuber profesional cuyos estudios en filosofía desconocemos, la gran conclusión es (y atención a la calidad de la metáfora) que el tiempo corre según nuestro propio reloj, que cada uno tiene su propio ritmo, y finalmente que no debemos desesperar en la búsqueda de nuestros sueños, de nuestros sueños individuales por supuesto, y que debemos ser pacientes y  no desesperar hasta encontrarlos…

Y es en este punto en el que resulta legítimo (por no decir necesario) preguntarse cuál es la verdadera intención de este vídeo, y si detrás de todo el envoltorio emocional de que vayamos a nuestro propio ritmo, detrás de esa supuesta rebeldía con respecto a los patrones establecidos, lo que hay realmente es un nuevo modelo social muy conveniente para los intereses del mercado y del capitalismo más salvaje, a la par que disolvente de las condiciones necesarias para la vida familiar.

Porque, en realidad, quizás, solo quizás, de lo que va el vídeo es de que los jóvenes tengan paciencia. Mucha paciencia.

De que no les importe si tardan en encontrar trabajo porque quizás es que no haya llegado su hora.

De que no tengan grandes expectativas en el valor de los estudios universitarios para su carrera profesional por si acaso tienen que trabajar poniendo copas.

De que no solo no le tengan miedo al cambio, sino que lo vean como algo excitante y positivo, aunque sea a costa de separarse de la familia.

De que tengan un propósito vital alejado de las prioridades familiares, y que en la búsqueda de ese propósito no les importe andar dando tumbos de un lado a otro, sin contratos, sin salarios, sin seguridad y sin horizonte.

De que asocien el éxito a la vida profesional y la felicidad también.

Quizás piense el lector que exagero, pero, si todavía tiene dudas sobre el subsuelo profundo del mensaje, le recuerdo los ejemplos.

¿Quiénes son?

¿Quizás héroes anónimos que dedican su vida a los demás?

¿Quizás investigadores que son felices en su laboratorio haciendo avanzar la ciencia con un sueldo justo y digno?

¿Quizás solo padres y madres que son felices entregados a la educación de sus hijos y anteponen la vida familiar a su egoísmo individual?

¿Quizás son maestros de escuela como el director blanco y gordo que renunciaron a carreras mejor remuneradas por entregarse a su vocación de enseñar?

¿Quizás es el médico de familia o el farmacéutico de la esquina, felices por contribuir a propósito superior que les supera, satisfechos de formar parte de un sistema sanitario que reporta cuidados y atención a todas las personas, sean del estatus social que sean?

¿Quizás son los ingenieros o trabajadores de la construcción que diseñan y ejecutan las carreteras, puentes o viviendas en que residimos?

¿Quizás son los periodistas que informan en sus periódicos locales denunciando tropelías en el ejercicio del poder público?

No. Son todos triunfadores y millonarios que, eso sí, no lograron serlo inmediatamente.

Triunfadores que cumplieron un sueño. El suyo mismo.

Triunfadores que enseñan a los jóvenes una lección, que les lanzan la siguiente exhortación: no dejes que nadie te apure con sus prisas, ni te apures tú con las tuyas.

Comprarse una casa después de los cuarenta puede ser maravilloso.

Y no comprársela nunca también.

Vive con la esperanza de llegar a ser un día como Amancio Ortega, como Morgan Freeman, como el fundador de Alibaba, como la autora de los libros de Harry Potter.

Ten paciencia y si no llega nunca ese día no importa, porque habrás vivido a tu ritmo…

Y sobre todo con un propósito maravilloso…

Porque ese es el éxito… tener una vida con propósito…

El propósito de hacerte millonario.

Como lo he logrado yo.

Ovación de gala y fin del vídeo.

O casi fin.

Porque el fin del vídeo es una apelación.  O una llamada a la acción (una call to action por hablar con mayor "propiedad" anglosajona)

La apelación es sencilla y directa.

Comparte hoy.

Sí. Hoy, mejor que mañana, porque quizás mañana ya no tengas la piel de gallina.

Quizás mañana, si lo piensas un poco, comprendas que se trata de un discurso superficial y materialista.

Un discurso que asimila el éxito al dinero, que antepone el sueño individual sobre el proyecto colectivo, y la realización profesional sobre la vida familiar y personal.

Un discurso que bajo el mensaje epidérmico de que todo te llegará a tu tiempo, de que cada uno tiene su propio ritmo, transmite a la juventud la idea tendenciosa de que todos los sueños se cumplen, de que es mejor la precariedad esperanzada que la estabilidad sin enormes expectativas, de que el nomadismo es un avance y no un retroceso, de que la espontaneidad es preferible a hacer planes, de que tener un propósito es mucho más importante que tener un trabajo, de que el sentido de la existencia es individual y nada es más importante que tú y después tú.

Periódicamente, en las redes o en el whatsapp, llegan viralizados vídeos de estas características, invitando a los jóvenes a hacer grandes cosas, a no poner límites a sus sueños y a perseguirlos con auténtica desesperación. Y muchos de estos vídeos, como decía antes, proceden de las propias marcas que, en su deseo de convertirse en significados trascendentes, abanderan estas causas sociales dominantes que las hacen más atractivas, con las que quieren convertirse en mitos.

Las relaciones públicas (la denominación original y americana de la comunicación corporativa e institucional), que fueron fundadas para dar transparencia a las corporaciones, para hacerlas dialogar con sus públicos, para someterlas en última instancia al juicio del público en general, se están entregando a la construcción de marcas-mitos a través de un storytelling emocional y abonado a las causas dominantes aparentemente rebeldes.

Y al hacerlo están abandonando su territorio natural, para entrar en el lado oscuro de la vida pública. Había una vieja máxima del periodismo amarillista que decía: "no dejes que la verdad te estropee un buen titular". Los profesionales de la comunicación estamos haciendo nuestra esta máxima reformulada de la siguiente forma: "no dejes que la verdad te estropee un storytelling conmovedor".

Las relaciones públicas que se entregan a ese nuevo amarillismo de las emociones pertenecen al lado oscuro.


La Cumbre Mundial de Turismo con más medios acreditados de toda la historia

Un dispositivo de ocho profesionales de Euromedia Comunicación, liderados por nuestra socia-directora Pilar Mena, ha trabajado en la comunicación de la Cumbre Mundial del Consejo Mundial de Viajes y Turismo, el evento más relevante de viajes y turismo, que ha reunido en Sevilla durante tres días a los líderes mundiales de los sectores público y privado. El anfitrión de la Cumbre ha sido el Ayuntamiento de Sevilla, con la colaboración del Gobierno de España y la Junta de Andalucía.

Esta Cumbre ha sido la más mediática de toda la historia, además de la más masiva en número de asistentes, acogiendo a más de 1.650 delegados, entre los que se incluye a más de 100 CEOs, miembros de WTTC, 30 delegaciones ministeriales, así como Jefes de Estado, y cerca de 500 medios de comunicación nacionales e internacionales, duplicándose el número de medios acreditados de la anterior edición.

La Cumbre ha contado además con el aliciente especial de contar con la participación del 44º presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, quien fue el invitado de honor y orador principal. Entre los ponentes principales también se ha contado con la presencia del presidente del Gobierno Pedro Sánchez, S.E. Margaret Kenyatta, Primera Dama de la República de Kenia y Felipe Calderón, presidente de México.

Otro hito internacional que  sumamos en nuestro currículo de grandes eventos mediáticos, como los dos últimos Salones Internacionales del Caballo (el último de ellos con más de 350 periodistas acreditados de 11 nacionalidades) o la Cumbre  Internacional de Singularity University en Sevilla, que fue también en su momento la más masiva y mediática de la historia.

Nuestro agradecimiento a The World Travel & Tourism Council (WTTC) por confiarnos esta gran responsabilidad.