Artículo publicado el 29 de diciembre de 2017 en ABC de Sevilla

Educación es dar las gracias. Al empleador que te paga la nómina y al empleado que te entrega un proyecto. Al cliente que te contrata y al proveedor que te suministra. Educación es decir siempre por favor y quitarle importancia a los favores que haces. Es pedir disculpas y aceptarlas de buen grado. Es alquilar un piso y devolverlo mejor que te lo dieron, abandonar un hotel y dejar tu habitación impecable. Educación es no salir de casa sin hacer la cama, y mantenerla limpia y ordenada aunque no tengas ayuda. Educación es cuidar la plaza pública como el salón de tu casa, usar las papeleras, agacharte a recoger un papel cuando lo ves tirado en la calle, y no arrojar pipas ni colillas al suelo. Educación es mantenerte de pie cuando pasan las cofradías, es no sentarte nunca en el suelo, en ninguna circunstancia, por muy cansado que estés.

Educación es ceder el asiento en el transporte público, dejar pasar primero, dar los buenos días y las buenas noches, despedirse antes de salir y saludar después de llegar. Es no hablar mal a nadie, no ser zafio ni grosero, estar atento al profesor o el conferenciante aunque resulte aburrido y no mirar jamás el móvil mientras alguien te habla. Educación es apagar el móvil y la televisión mientras se cena. Educación es escuchar. Es conversar sin interrumpir y hablar lo justo de ti. Es respetar el turno de palabra, el límite de la sinceridad, callarse antes de molestar, dispensar a los demás el trato que te gustaría recibir a ti. Educación es no señalar, morderte la lengua antes que criticar. Educación es no adular y no herir. Educación es respeto.

“Educación es votar de manera informada y cumplir la ley aunque no estés de acuerdo con ella. Y es pagar impuestos. Educación es convivir y pensar en las consecuencias de tus actos sobre los demás. Es intentar ponerse de acuerdo”.

Educación es vestir de forma adecuada al espacio que se visita y al público que lo frecuenta. Es adaptarse y ser el “uno mismo” que más le gusta al interlocutor que se tiene enfrente. Educación es diferenciar, y saber que no le puedes hablar igual a un amigo que a un padre, a un cliente que a un compañero, a un joven que a una persona mayor. Educación es cambiar el registro y distinguir entre un correo electrónico, una publicación en tu muro y una conversación por mensajería instantánea. Es saber escribir correctamente una carta y contestar adecuadamente una llamada. Es leer la prensa a diario e interesarse por los asuntos que ocupan a todos. Es esforzarte por conocer lo que pasa en tu ciudad, en tu país y en el mundo. Es votar de manera informada y cumplir la ley aunque no estés de acuerdo con ella. Y es pagar impuestos. Educación es convivir y pensar en las consecuencias de tus actos sobre los demás. Es intentar ponerse de acuerdo.

Educación es tolerancia, lo contrario al dogmatismo. Es apertura a lo nuevo desde el conocimiento de la historia y el respeto a la tradición. Es innovación, que no novelería ni esnobismo. Es aceptar la posibilidad de persuadir y ser persuadido, admitir que en gran medida tus ideas son las de tu entorno y revisarlas críticamente. Es cambiar las ideas propias cuando piensas que la razón ya no las asiste. Es aprender a vivir con las contradicciones internas, y aceptar que la duda es el reverso de la inteligencia. Educación es el gobierno de la palabra, autoridad debatida, democracia basada en el logos y en la confrontación intelectual de ideas. Es aceptar la razón como árbitro, desechando el gobierno de las emociones, los gritos y la gestualidad exagerada.  Educación es discreción y silencio. Es ser adulto cuando se es adulto y niño cuando se es niño. Obedecer a los padres y reverenciar a los abuelos. Es compasión con el que sufre y empatía con el que celebra.

Educación es salir de casa llorado, no quejarse ni hacerse la víctima. Evitar la exhibición del dolor tanto como la ostentación de las posesiones. Es tener sentido del deber e intentar hacer bien el trabajo. Educación es ocuparte de lo tuyo, incluso si los demás no se ocupan de lo suyo, y no esconderse nunca en el equipo para esquivar las  obligaciones propias. Educación es asumir la responsabilidad de los errores y pagar por ellos. Es fracasar con dignidad y triunfar con la misma dignidad. Educación es ahorrar y no contraer deudas que sospechas que no podrás pagar. Es citar y es reconocer las deudas de gratitud, como yo debo hacer, en este artículo, con el amigo que me envió un video de Antonio Escohotado cuyas declaraciones son la inspiración y el punto de partida de este artículo.

“Educación es codicia de lecturas, ambición de  estudios, satisfacción íntima de haber leído. Es divertirte con lo aburrido y aburrirte con lo divertido, deseo de seguir aprendiendo, desenvolvimiento en la complejidad y aceptación de la dificultad como reto”

Educación, como decía este filósofo, es conocimiento, y lo que hace verdaderamente rico a un pueblo (y a una persona). Educación es imitar a quien admiras y admirar solo a gente admirable, es decir, a gente educada. Educación es codicia de lecturas, ambición de  estudios, satisfacción íntima de haber leído. Es divertirte con lo aburrido y aburrirte con lo divertido, deseo de seguir aprendiendo, desenvolvimiento en la complejidad, aceptación de la dificultad como reto y auto-superación intelectual. Educación es perseverar hasta la excelencia, reiteración y memoria en las dosis necesarias para una creatividad inteligente. Es aprender a pensar cosas y a hacerlas después de pensarlas. Es proteger a los profesores e invertir en ciencia.

Educación es la mejor inversión que existe, y, aunque no lo fuera, seguiría sin haber nada más importante. La Educación lo es todo. O todo lo que de verdad importa. Todo lo que un padre (educado) quiere para sus hijos, el único legado que sobrevive a la crisis, incluso a la muerte, porque se traspasa sin pagar impuestos. Educación es todo lo que pido para el mundo por año nuevo y por todos los años nuevos que estén por llegar.